domingo, 31 de julio de 2016

Lápices de Luna, una editorial para lectores gourmets

Hoy os dejamos en nuestro blog una de las primeras entrevistas que nos realizaron al inicio de esta aventura, este viaje a Ítaca que supone la apertura de un sello editorial. La compartimos con vosotros porque en ella nuestro director editorial, Juan Luis Tapia, explica bien nuestra filosofía y nuestras ganas por hacer algo diferente para que la literatura llegue a manos del lector conservando de pleno su más pura esencia y en las mejores condiciones posibles. Una editorial para lectores gourmets, no se puede definir mejor.
Gracias a la revista cultural Mymadness y a Blanca Durán por dedicarnos este espacio que esperamos que disfrutéis y compartáis. 
http://www.mymadness.es/una-editorial-para-lectores-gourmets/


Volver al placer de leer, de sentir las páginas de papel, de acariciar las ilustraciones, de palpar las palabras. Sólo quien verdaderamente disfruta del acto literario y lo entiende como un momento de disfrute máximo entre lo erótico y lo místico, sabe lo necesario del nacimiento de iniciativas como Lápices de Luna, una nueva editorial que buscar dar luz a la cara oculta, silenciada y olvidada de la cultura y que intenta abrirse paso desmarcándose de best-sellers y libros electrónicos. Juan Luis Tapia (editor), Blimunda Salas (directora editorial) y María Sol (arte y diseño) componen este triángulo editorial que se presenta en sociedad el viernes 28 de noviembre en la librería Ubu de Granada y que debuta con un título del propio Tapia: Haiku Sex. Su propuesta editorial pretende llenarse de títulos “que hagan sentir, emocionarse y descubrir otros mundos” a los lectores. Su lema, como dice Juan Luis Tapia, es “hacer las cosas con amor y buen humor”; imposible pensar en una mejor filosofía de vida para tiempos con tanto ayuno de ambos conceptos.
– Hay que ser muy valiente o estar muy loco para apostar por el libro como objeto de culto en un momento de fast-foodeditorial…
El fast-food editorial está en el libro digital. Creemos que deslumbrados por los gadgets y los ingresos rápidos se ha producido un descrédito del libro, en su sentido más clásico. Creemos en los lectores y no en los consumidores de contenidos, que es lo que se produce en la red. Estamos sometidos a la novedad de gadgetThe sweetness off the gadget. Pero la única dulzura de ese viejo gadget de la lectura es que el libro sea bonito. Para la lectura, el libro es mejor tecnológicamente, y no es por azar. No hubo alguien que dijo: “Vamos a hacer un objeto de papel en el que van unidas las páginas por el lomo”. Fue una evolución que llevó al objeto más conveniente para la lectura. Cuatro siglos que nos preceden. Por otra parte, encontramos el sistema en que estamos inmersos, que está en contra de la cultura. La gente pasa varias horas delante de la TV, y es una competencia muy mala para el libro.
Decía George Steiner que cuatro horas seguidas sin molestias es lectura. Réstale Internet, el iPad, el iPhone, estos juguetitos. Los iPad conspiran contra la lectura. Se habla un lenguaje y se dan referencias que no tienen absolutamente nada que ver con el placer de la lectura. Guerra y paz no la vas a leer en pantalla, porque hay que estar totalmente loco. Además, ¿para qué quiero yo llevar 500 libros a la playa? ¿De qué sirve tener mi biblioteca encima? O que se te acaben las pilas a mitad de párrafo… Nuestra valentía consiste en dar a la gente, a los lectores que no consumidores, unos títulos que les hagan sentir, emocionarse y descubrir otros mundos, darles Lápices de Luna para dibujar esa realidad que solo se encuentra en la literatura.
– Pero en Lápices de Luna no habláis sólo un cambio de lo electrónico al papel, también evocáis toda una transformación del sistema editorial habitual… 
Apostamos por un nuevo modelo de gestión editorial alejado de los canales comerciales de distribución, con ediciones ilustradas y numeradas, como si fueran delicatessen literarias. Hay que tener en cuenta que nuestro lema es hacer las cosas con amor y buen humor. Además, a la valentía se llega con confianza y convicciones, con la persecución de unos objetivos que nos hagan sentir y no tener. Y es que el verbo tener es el más conjugado en esta época de modelo económico y cultural agonizante.
– ¿Qué autores son más susceptibles de formar parte de Lápices de Luna?
Estamos por los raros, silenciados, escondidos y malditos, y también por aquellos que trazan nuevos caminos, que investigan y experimentan al margen de escuelas. No nos gustan los ‘discípulos de’ sino los emergentes y únicos. En la que será nuestra primera antología dedicada a poesía erótica se encuentran desde premios Cervantes y nacionales, que nos han mandado sus poemas, hasta gente emergente y poco conocida, porque la idea es que nuestros libros sean una plataforma, un escaparate en el que unos nombres tiren de otros, el que unos poetas sean sin quererlo ‘padrinos’ de otros más jóvenes con otras estéticas y propuestas. Estamos comprometidos, arriesgamos, apostamos y mimamos a quienes publican y elegimos para colaborar con nosotros. Aquí un autor no paga por publicar, una práctica extendida en la actualidad en el mundo editorial, la de camuflar coediciones y autoediciones en sus catálogos, y que desde Lápices de Luna denunciamos. Sobre todo nos interesan esos autores, que por cualquier motivo, se encuentran en el lado oculto de la luna, y nosotros le damos los lápices para que salgan a la luz sus poemas, sus escritos, sus creaciones.
– ¿Y qué tipo de historias tendrán cabida en ella?
Textos raros, olvidados, eróticos, y sobre todo poesía. De momento no vamos a publicar novela, un género que creemos acabado porque la literatura está en los híbridos, aquella que no se encorseta en géneros y que no persigue lo comercial. Matizamos entre escritores y literatos. Todo el mundo escribe y publica en esta país, pero otra cosa muy distinta es que lo que hagan sea literatura. Esta afirmación no significa establecernos en el elitismo sino todo lo contrario, porque pretendemos ser permeables y abiertos, sobre todo a lo nuevo y devolverlo a los lectores. Nos interesan las historias, escritos, creaciones literarias y experimentos que nos hacen sentir, y tratarlas con mimo, en un soporte libro cuidado en diseño, ilustrado, convertido en un plato para el más exigente gourmet, aquel que esté dispuesto a conocer y disfrutar nuevos sabores. En cuanto al erotismo, apostamos por lo que Luis García Berlanga llamaba literatura de placer, diferenciada del porno fácil dirigido a los genitales, porque queremos llegar a las mentes, donde se aloja la erótica. Y en ello estamos.
– Buenas ilustraciones y buenos textos. Esa mezcla parece éxito asegurado, ¿no?
La poesía, los otros textos, los aforismos, los microrrelatos o todo ello en uno tienen un maridaje excelente con las artes visuales, con la imagen, y nada mejor que la ilustración, y en este sentido también Lápices de Luna arriesga por jóvenes autores. Nuestras presentaciones van también en esa línea performática, de mezcla de artes, de relato multidisciplinar. No se puede en estos tiempos presentar el libro como en el siglo XIX, lo que ha alejado a mucha gente de la literatura.
– El libro que arranca la colección erótica, Haiku-Sex, parece toda una declaración de intenciones de lo que puede convertirse esta editorial: pequeños fetiches para paladares exquisitos…
Efectivamente, esa es la idea. Como pequeños frascos de Chanel nº5, cajas de bombones de cacao puro, de ese que hay que degustar lentamente en el paladar. Esa es la idea, porque los haikus, aunque parezca lo contrario, no son de lectura rápida, sino de lectura perpetua. Lo que pretendo es que el lector, arrastrado por las imágenes que generan los haikus, esas que persigo se anclen en su retina mental, se adentre una y otra vez en su lectura, como si hubiera sido atrapado por una atracción fatal.


– La ‘filial’ El Tacón Rojo reivindica la importancia de la literatura erótica pero muy lejos también del consumo fast-fooddel que hablábamos antes…
Por supuesto, pero no en la línea comercial, aquella que se arrastra por las sombras, y todo el mundo ya sabe a qué me refiero… Se trata del erotismo que entra por la mente y la belleza, y no por los genitales. El erotismo es el porno mental, más dirigido a la cabeza, el que anula los genitales; un porno culto, subliminal y sutil. Asistimos a un exceso de pornografía, rápida, de usar y tirar. No hay nada más pornográfico que un informativo de televisión, pero se admite sin prejuicios. Podemos contemplar imágenes de asesinatos, de accidentes, atracos, matanzas, muertes, de niños desnutridos o de cualquier otra atrocidad, y muy pocos denuncian esa pornografía incrustada en lo cotidiano de la sociedad. Sin embargo, la aparición del sexo lo cambia todo. Me sumo a lo que decía Luis García Berlanga, quien para referirse a ese porno-erotismo usaba el término literatura o cine de placer, según fuera el caso. Mi idea del erotismo es esa, la del placer. Esta sociedad veloz y sin distancias no disfruta, no se deleita con aquellos placeres que se le ofrecen y solo consume, ingiere y seguidamente expulsa lo que fue presa de un interés momentáneo. Me inclino por el erotismo del conocimiento, de la consciencia, en el sentido más budista del término. Pero mucho cuidado, un desnudo no dice nada sin unos zapatos rojos de tacón y un tanga que se caen.
– ¿Qué periodicidad de títulos tenéis prevista?
Unos cuatro títulos al año como mucho, porque consideramos que los libros hay que mimarlos, cuidarlos, promocionarlos y quererlos hasta que alcanzan la mayoría de edad en el tiempo y se defienden solos. Editamos los libros que podemos cuidar y mimar. ¿Cómo se puede tener un número de hijos tal a los que no se puede atender? Nuestro lema es amor y buen humor, y los libros son como nuestros hijos. Somos editorial bonsái, pequeña pero fuerte, así que solo editamos aquello que podemos amar y cuidar conforme a nuestra responsabilidad con los lectores, que no con el mercado y el puro interés económico. No somos una editorial comercial a la que no le  importa la literatura sino las ventas. Repetimos, aquí un autor no paga por publicar, una práctica extendida en la actualidad en el mundo editorial, la de camuflar coediciones y autoediciones en sus catálogos para satisfacer los egos de escritores y sus beneficios. En esta temporada emprendemos la edición de dos títulos de Lápices de Luna, uno de ellos de poesía y otro con textos inéditos de un gran personaje del 27, y para El Tacón Rojo, una antología cuajada de grandes nombres junto a voces de la poesía emergente, de la alt-lit, y toda ella ilustrada. Y hasta aquí puedo leer.
– Pero como no solo de literatura se alimenta una mente insaciable, imagino que la propuesta de Lápices de Luna va a tener más caras…
Por supuesto. No podía faltar el periodismo cultural y emprendemos una revista digital al estilo de Diario Kafka y Playground, así como una sección especial en la página web de la editorial, ahora en construcción, dedicada a noticias de la literatura de placer. No solo queremos ser una editorial sino un espacio en el que replanteamos la gestión editorial, otras vías y formas encaminadas a romper los círculos habituales de difusión cultural y literaria. Son las mismas caras las que se ven en los actos y presentaciones, poetas que leen a poetas, académicos que leen a académicos, y así en un círculo vicioso. Concibo que la poesía tiene una gran parte de representación, de ahí que las presentaciones que hagamos siempre rocen la performance, con montajes audiovisuales y presencia incluso de dj’s. No se pueden seguir organizando presentaciones y actos relacionados con la poesía como en el siglo XIX, que han conseguido alejar a muchos lectores de la lectura de poesía

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